Ni te imaginas lo sencillo que es cultivar jengibre en tu casa

El jengibre cuenta con tantas bondades para la salud como aportes a la gastronomía, que también se lo conoce como “la raíz milagro”.

Y es que además de dar sabor a nuestras comidas también aporta beneficios para salud.

El té de jengibre puede ser un buen analgésico contra el dolor, activa los jugos digestivos si se come un trozo antes de cada comida y ayuda a la incorporación de los nutrientes.

Reduce las náuseas cuando se lo acompaña con una cucharada de miel, evita calambres, previene enfermedades cardiovasculares y el cáncer de colon y ovarios.

Con todos estos beneficios, no estaría nada mal poder asegurarnos una producción de jengibre para tener a mano en todo momento y qué mejor que aprender a cultivarlo para tenerlo fresco en casa.

Al comprar un jengibre para plantar, es importante ver que no tenga arrugas, que no esté blando y que no tenga moho.

El recipiente debe tener por lo menos 25cm de profundidad y debe ser ancho. La tierra que se utilice debe ser suave, esponjosa y no debe tener trozos de tierra compactos, ya que si no evitaría el buen drenaje del agua. Dentro de la tierra se debe incluir una parte de humus de lombriz.

El jengibre necesita bastante humedad, de modo que debes evitar el sol directo para que no se sequen los nuevos brotes.

Si el jengibre que compraste no tiene brotes, no importa, sólo debes colocarlo en un bol con agua y dejarlo toda la noche o humedecerlo y ponerlo en una bolsa de plástico por varios días hasta que surjan los brotes. Pero si el jengibre ya tiene algún brote puedes plantarlo directamente.

No es nada complicado. El jengibre no debe estar muy enterrado y los brotes deben verse en la superficie.

Recuerda que deben permanecer en un ambiente cálido pero no con solo directo y siempre debe estar húmedo.

Puedes comenzar a cortarlo cuando sus hojas tomen un color amarillento, algo que pueden notar como al décimo mes.